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PROYECTOS EN CARPETA
Capital basado en riesgo y Gobierno corporativo
La Superintendencia de Seguros de la Nación avanza en un proyecto para ajustar los requerimientos de capital de las aseguradoras en función de los riesgos que asumen y para mejorar sus procesos de control interno.
La Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) está trabajando en un proyecto de largo plazo que podría cambiar la matriz sobre la que opera el mercado asegurador argentino. El organismo de control está dando los primeros pasos que la acercan a dos conceptos foráneos para la industria local: el capital basado en riesgo y el gobierno corporativo. En criollo: ajustar los requerimientos de capital de las entidades en función de los riesgos que asumen y mejorar sus procesos de control interno.

 

CAMBIO DE MODELO. El modelo tradicional de medición de capital que rige hoy en la Argentina amerita un cambio urgente: se basa en información histórica (de balance, por ejemplo, que recoge datos de hasta un año de antigüedad), no contempla actualizaciones ni por inflación y no tiene en cuenta los riesgos (sí los ramos, pero no los tipos de coberturas ni el perfil de la operación que se trabaja en cada ramo). “El capital basado en riesgo, por su parte, apunta a que cada compañía se capitalice acorde a su esquema de riesgos, entendido el riesgo de una manera muy amplia”, define Guillermo Díaz, socio de Ernst & Young, y voz autorizada en la materia.

Carlos Piantanida, Gerente de Evaluación de la SSN comparte con Estrategas los lineamientos principales que aún están en etapa de borrador.

Lo primero que se necesita dejar claro es que este proyecto no es un paso previo hacia Solvencia II, el modelo desarrollado en Europa que logró introducir requisitos de capital orientados a la gestión de riesgos y una supervisión más efectiva de las compañías de seguros. La idea toma algunos aspectos de estos conceptos, pero estamos tan lejos que apuntar hacia allá sería demasiado traumático. “Solvencia II es un modelo muy difícil de aplicar en mercados emergentes y en constante crecimiento. Vamos a ir a un esquema más parecido al chileno, norteamericano o colombiano”, ubica Piantanida y explica que “se está diseñando un plan en fases, gradual y que contemple, además de las mejores prácticas internacionales, la realidad de la industria local”.

¿Ya está en marcha el primer borrador?

Hemos presentado a las cámaras de la industria estas ideas, con el objetivo de armar grupos de trabajo que nos permitan construir el modelo en conjunto con el mercado. Entre las distintas gerencias de la SSN estamos armando un borrador con los lineamientos principales.

¿Y cuáles son esos lineamientos?

Dividimos el proyecto en tres fases. La Fase 1 apuntará al reordenamiento y la modernización de los requisitos actuales de capital y los indicadores de riesgos que actualmente se encuentran en nuestro reglamento pero que no contienen una penalización de capitales. En esta etapa, el requerimiento de capitales va a tener dos partes. Por un lado, el Capital Mínimo actual calculado por ramo, o primas, o por siniestros. Por otro, el Capital de Solvencia, que será la novedad: se deberá constituir un capital adicional por riesgo de iliquidez, o falta de cobertura de reservas, o insuficiencia de primas.

En este punto, se incorpora capital adicional por riesgos que podemos monitorear a partir de la información con la que hoy ya contamos -información financiera-. A medida que vayamos trabajando con el mercado y solicitando información adicional, se podrán mejorar estos riesgos y se irán incorporando otros en las siguientes fases.

La Fase 2, a su tiempo, implicará sumar lo que se denomina riesgos cuantitativos. Tendremos que incorporarlos al reglamento o profundizar los existentes solicitando más información al mercado. Estos riesgos cuantitativos por los que las compañías se deberán capitalizar son: descalce de inversiones vs. reservas en cuanto a plazo y/o moneda; riesgo de suscripción (insuficiencia técnica); riesgo de insuficiencia de reservas; y retención de riesgos.

En términos generales, se apunta a que, cada vez que se detecte uno de estos desvíos, se deba constituir un capital específico extra.

¿Cuál es el objetivo en esta segunda etapa?

En realidad, todas las etapas persiguen el mismo objetivo: ir hacia un mercado más solvente con el fin de proteger mejor a los asegurados. Con el foco en el crecimiento real del mercado, tenemos que tener previstas todas estas variables para que crezca de manera solvente y con capitales adecuados.

Hoy hay compañías sobre-reservadas para la normativa argentina pero no para su operación. Eso se da, sobre todo, en operadores internacionales que responden, a instancias de sus casas matrices, a esquemas de Solvencia II o de capital basado en riesgo. Pero también hay compañías que reservan según lo que indica la norma independientemente de si, para su caso en particular, ese nivel de reserva es apropiado. Eso va a empezar a cambiar de alguna manera.

El modelo actual, además, le da el mismo tratamiento a una compañía que crece de forma sólida, solvente y con tarifa suficiente que a otra que lo hace con el único objetivo de captar primas. El proyecto apunta a que se sumen indicadores sobre los que pese un esquema de capital adicional para que cada aseguradora pueda decidir con responsabilidad.

¿Qué cambios traerá la Fase 3?

En ese punto, nos propondremos incorporar a nuestra reglamentación riesgo cualitativos como riesgo operacional, riesgo de mercado y riesgos de contraparte, y a implementar un modelo de autoevaluación para las compañías de seguros. Esto lo visualizo posible más allá de 2020.

¿En qué instancia está el trabajo de cara al startup de la Fase 1?

Actualmente nos encontramos trabajando en analizar y entender cuál sería el mejor modelo a aplicar en la Argentina con enfoque en capitales basados en riesgo, y en entender también el gap de capitalización entre los fondos que hoy tiene el sistema y los fondos que hoy deberían tener aplicando mejores prácticas recomendadas por ASSAL (Asociación de Supervisores de Seguros de América Latina), IAIS (Asociación Internacional de Supervisores de Seguros) y OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico).

Tenemos una asistencia técnica del tesoro americano que nos acompañará en el trabajo de análisis, entendimiento y selección. Además, hicimos una licitación para contratar un servicio de asesoría. Alguna de las consultoras especialistas -que tiene mucha experiencia en esta materia porque la han desarrollado en otro países- nos ayudará en el diseño y la ejecución de este proceso, a nosotros como SSN y a las compañías como mercado.

La agenda para este año es seguir trabajando como hasta ahora, en conjunto con el mercado a través de las cámaras, sobre la implementación gradual del nuevo enfoque.

¿Cómo tiene previsto instrumentar la captación de nueva información para generar más indicadores pasibles de ser monitoreados?

La SSN le asignará a cada compañía un espacio en una Nube privada para que todas empiecen a cargar su información, primero de suscripción, luego de siniestros y más delante de juicios, etc. El objetivo es que en esta Nube esté toda la información que el organismo de control necesite para alimentar el monitoreo de los distintos riesgos (que serán cada vez más complejos a medida que avancemos en las fases de este proyecto). Dentro de SSN construimos un sistema matriz que nos permitirá hacer este monitoreo de manera de generar un esquema de alertas tempranas para promover acciones correctivas y, en última instancia, para aplicar el requerimiento de capital específico que corresponda en cada caso. El monitoreo de estos indicadores generará información que compartiremos con los distintos operadores del mercado para que se hagan trabajos preventivos. El foco es trabajar en la anticipación.

Es inminente una resolución sobre esta Nube y el comienzo de la carga de información de las pólizas. Hay que avanzar sobre temas en los que no se pueda retroceder mañana. Tiene que ser futuro constante. La modernización y la despapelización de la SSN están yendo también en este sentido.

 

GOBIERNO CORPORATIVO. Para lograr que el mercado asegurador argentino corra por el carril del capital baso en riesgo, hay que trabajar sobre su infraestructura. El cambio cultural que requiere es enorme: se deberán adoptar principios y buenas prácticas para una adecuada gobernanza, sistemas de gestión de riesgos y control interno en las aseguradoras y reaseguradoras. Y, obviamente, será menester “la adecuación del Reglamento General de la Actividad” para que se constituya en este sentido, según palabras de Piantanida.

¿Es requisito excluyente trabajar sobre bases de gobierno corporativo para avanzar con este modelo de capitales?

Sí, claro. Los principios y buenas prácticas servirán de base para la evaluación de la calidad de los gobiernos corporativos que la SSN llevará a cabo en el marco de la aplicación del nuevo modelo de supervisión basado en riesgos.

¿Y cuáles son los ejes de este proyecto paralelo?

Todas las aseguradora y reaseguradora deberán contar con un sistema eficaz de gobierno corporativo que garantice una gestión sana y prudente de su actividad cuya instrumentación y seguimiento será responsabilidad del Órgano de Administración.

Se deberá abarcar un conjunto de pautas técnicas, culturales y organizacionales que tiendan a la correcta gestión de los riesgos asumidos por las entidades con el fin último del beneficio de los asegurados, terceros interesados y la sustentabilidad de la entidad en el tiempo.

El gobierno corporativo definirá roles, responsabilidades y rendición de cuentas, planteará los requerimientos para documentar decisiones y otras acciones, con el objetivo de informar a los grupos de interés sobre las acciones de las entidades y su racionalidad.

El trabajo se enfocará en redefinir los roles, funciones y responsabilidades del Órgano de Administración, en establecer y definir las funciones de gestión de riesgos y control, y en implementar métodos adecuados de difusión pública y transparencia de información relevante de la entidad.

¿Se toman las mejores prácticas de otros mercados?

Fundamentalmente se han tenido en cuenta los Principios de la IAIS, observando también los documentos de la NAIC (Asociación Nacional de Comisionados de Seguros por sus siglas en inglés), la OCDE y las normativas dictadas por el Banco Central de la República Argentina y la Comisión Nacional de Valores. Además, se tomaron en cuenta las prácticas adoptadas por otros reguladores de la región.

¿Cómo se prevé la implementación de este modelo en el mercado?

Seguramente a partir de que se oficialice se iría exigiendo en forma gradual a todo el mercado. Por su parte, las nuevas entidades que requieran autorización para operar deberán dar cumplimiento efectivo.

¿Qué impacto esperan que tenga la implementación de este megaproyecto?

El impacto esperado es establecer un contexto de modernización, simplificación y desburocratización y de adopción de estándares internacionales, bajo la premisa principal de cumplir con la misión primordial de esta Superintendencia.

 

MUY RAZONABLE. Desde el mercado asegurador confirman que ya fue anunciada desde la SSN la inminente convocatoria para trabajar en conjunto sobre estos proyectos, y los califican como desafiantes pero positivos.

Marcelo Lohrmann, Director Ejecutivo de la AACS, la Asociación Argentina de Compañías de Seguros, entiende a priori (porque aún no comenzaron las reuniones de trabajo) que el camino planteado por la SSN prevé el análisis de las coberturas que administra cada compañía: “Hoy tal vez se les requiere un capital similar a una aseguradora que suscribe barcos de carga que a otra que suscribe Accidentes Personales, cuando la realidad es que no requieren el mismo capital, teniendo en cuenta las coberturas que operan. Ponderar esa diferencia en el requerimiento de capital sería más técnico, más profesional”.

Para Lohrmann, en general el proceso no va a ser traumático. “Habrá que tener cuidado con las compañías pequeñas (las hay de diez empleados) que tal vez podrían tener dificultades en ejecutar su adecuación operativa”, advierte.

Lohrmann se enfoca en remarcar dos cosas. Por un lado, los tiempos. “Independientemente de cómo finalmente se defina el nuevo modelo, el proceso tiene que prever tiempos holgados para el diseño y la ejecución. Plantearlo por etapas es muy razonable”. Por otro lado, la actitud de la SSN: “Es muy colaborativa y cuenta con profesionales que conocen el aspecto técnico del seguro. No están trabajando en un laboratorio cerrado, sino que nos están invitando a participar. Eso es muy positivo”.

Sobre los planes en materia de Gobierno Corporativo, Díaz repasa: “En la Argentina hay algunos elementos desperdigados que son de gobierno corporativo pero que no están absorbidos por las compañías (existen para dar cumplimiento a una alguna obligación). Un ejemplo de esto son la normativa de control y gestión de inversiones, la de prevención de lavada de dinero y la resolución 32.080 que exige a las aseguradoras resultados técnicos positivos por ramo”. Basado en esta escasa evidencia, para el especialista es bienvenido el cambio, aunque advierte que “requerirá de una conducta y un grado de supervisión significativos”.

 

Eliana Carelli

Publicado el 21/6/2018
 
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