Quien se equivoca y no aprende, vuelve a estar equivocado. Lo decía la Negra Sosa cuando cantaba
Venas Abiertas. Y algo así se concluye por estos días en el negocio de los seguros agrícolas. Es una historia que se repite con demasiada frecuencia: el mercado asegurador pone los precios de hoy pensando en el ayer. Así, siempre que se registran buenos resultados por bonanza climática, las tarifas del año siguiente bajan a niveles inexplicables.
Lo que pasó en las últimas dos campañas agrícolas es ejemplificador al respecto:
luego de una campaña 2010-2011 con baja siniestralidad que permitió a las aseguradoras obtener muy buena rentabilidad, se produjo una baja en las tarifas de las coberturas que, finalmente, salió carísima. En 2011-2012, el fenómeno climático
La Niña agarró a casi todos con la guardia baja (y con los precios más bajos todavía) y la sequía redundó en una siniestralidad que, a nivel mercado, da escalofríos: pasó del 48,8% en marzo de 2011 al 109% en marzo de este año.
"Hay que reconocer que la campaña anterior fue excepcionalmente de baja siniestralidad, ya que no se presentaron las típicas tormentas de diciembre que afectan fuertemente a la cosecha fina. Tampoco las importantes tormentas durante la etapa de maduración de cosecha gruesa", explica José Nanni, gerente comercial de
San Cristóbal Seguros Generales, compañía que se ubica en el
top ten del ramo Riesgos Agropecuarios y Forestales con $ 39.333.962 de pesos de primas a marzo último y 680 mil hectáreas aseguradas.
Esa
buena racha se tradujo en una caída de los precios venideros, también asociada a la histórica competencia aguerrida del ramo. Pablo Marcovecchio, adscripto a la Gerencia de Riesgos Agrícolas de
Mapfre Argentina, confirma la
guerra de tarifas que sufre el negocio: "Cada vez que se registran campañas buenas, al año siguiente las tarifas, inexplicablemente, se reducen hasta el límite de no resultar suficientes", se lamenta.
La reflexión es la de siempre: algún día, el concepto de
tarifas suficientes deberá hacerse
carne en el mercado.
"Debemos acostumbrarnos a tener una mirada más a largo plazo y entender que los años buenos deben utilizarse para generar reservas adecuadas que permitan solventar los desequilibrios que, en materia climática, se producen cíclicamente", propone el ejecutivo de
Mapfre, compañía que a marzo pasado reportó $ 33.577.154 en primas emitidas (ubicándose en el 10° puesto del ranking, justo detrás de
San Cristóbal) y que cubre 800 mil hectáreas.
PRODUCCION EN BAJA. Líder indiscutido del ramo agrícola es el
Grupo Sancor Seguros, con más del 20% de cuota de mercado, $ 206.556.446 en primas emitidas y casi 3,5 millones de hectáreas aseguradas. Carlos Hoffmann, su gerente de Seguros Agropecuarios, explica otro de los fenómenos negativos que se sucedieron en la última campaña
: la producción general del ramo cayó. Las primas emitidas del negocio en su totalidad disminuyó levemente de marzo 2011 a marzo 2012 ($ 1.029.063.732 vs. $ 1.004.644.179), merma que, en términos reales y considerando la inflación, no es tan leve. "La Niña y la situación climática tuvo un severo impacto sobre la productividad de los cultivos, y eso repercutió en menores sumas aseguradas y en una menor intención de aseguramiento. La experiencia nos indica que el productor agropecuario tiende a asegurar más cuanto más vale su producción. Esta vez no protegió muchos de los cultivos que habitualmente protege, debido a la incertidumbre (no sabía si podría llegar a la cosecha, a causa de la sequía)", explica Hoffmann.
Un dato más que ilustrativo al respecto es la estimación de producción nacional de soja, que hoy es de 40 millones de toneladas y que el año pasado era de 50 millones. La caída del 20% habla por sí sola.
Eliana Carelli (Para acceder a la versión completa de este informe especial, adquiera Estrategas o solicite suscripción al email estrategas@revistaestrategas.com.ar o al Tel. 4831 2627)