A esta altura las mediciones y proyecciones del INDEC respecto al comportamiento de los precios, ya resultan una anécdota. Lo real es que la inflación tomó mayor ritmo y las estimaciones privadas hablan de un incremento de entre el 17% y el 25% para 2010.
Con esos números sobre la mesa, en las aseguradoras sacan punta al lápiz a la hora de elaborar un plan de acción para lo que resta del año. Tradicionalmente vulnerables al impacto de la inflación, en la industria son más que cautos respecto al impacto que la suba de precios tendrá sobre sus balances y también sobre las tarifas.
Claro que no en todos los ramos la inflación pega de igual manera. Automotores es claramente uno de los más afectados, no sólo porque el valor de los repuestos y de la mano de obra escala por el ascensor, sino también por la actualización de las sentencias judiciales.
"El impacto de la inflación en el ramo se traduce en mayores pérdidas técnicas", arranca Carola Fratini Lagos, CEO de
HSBC Seguros. "Si bien muchas aseguradoras incrementaron sus tarifas en estos últimos años, considero que estamos detrás de la ola, dado que es imposible realizar ajustes instantáneos en el mismo momento que se incrementa el costo siniestral, ya sea por el incremento de la mano de obra, los repuestos, o los costos relacionados a litigios. Asimismo, aún existen compañías que operan con resultados técnicos negativos", argumenta la ejecutiva.
Desde
Federación Patronal, Julio Gómez, jefe de Producción Automotores, pone la situación en números. "El aumento del costo de los repuestos en lo que va del año fue del 3 % promedio mensual y los ajustes que nos solicitan nuestros prestadores de mano de obra sobre los valores que se establecen en los justiprecios tuvo una variación aproximada de 20 % anual. Todos estos elementos hacen que el valor del siniestro medio de daño material se haya elevado considerablemente".
"Nuestro negocio siempre se mantuvo al ritmo de la economía, y en este sentido, la tarifa de los seguros de automotor es sensible a la inflación. Dentro de los componentes de la tarifa, el más permeable al alza de precios es, en nuestro caso, la RC por daños materiales, ya que ha sido el que más ha sufrido aumentos en los costos de repuestos y mano de obra", comenta Eduardo Sangermano, gerente general de
San Cristóbal Seguros."La inflación afecta al negocio del seguro en su conjunto, sin discriminar ramos de negocios. Sin embargo ciertas particularidades relacionadas con las condiciones de contratación en los seguros de autos y con el patrón de comportamiento de los siniestros pueden agravar el impacto", advierte Hernán Pérez Raffo, socio a cargo de la práctica de Seguros de
PricewaterhouseCoopers (PWC)"Por el lado de las condiciones de contratación, y una vez que se desactivaron los mecanismos de indexación automática, las primas pactadas que se calculan a partir de sumas aseguradas, sufren un deterioro permanente en su suficiencia que obliga a las aseguradoras a revisar continuamente sus precios, en un entorno en el cual los costos definitivos están variando constantemente", dice Pérez Raffo y asegura que "esta incertidumbre sobre los costos definitivos afecta significativamente la política de precios".
El escenario se presenta complejo. A la incertidumbre que la inflación genera sobre cualquier negocio, en materia de seguros se suman algunos factores propios de la actividad que agregan presión, como es el caso de los costos siniestrales y judiciales. En época de precios en alza esto cobra una relevancia importante porque el pago deberá hacerse a valores actuales cuando la póliza se había pactado a precios de hace uno o dos años atrás.
Gustavo Manilla, gerente de Área Técnica de
Seguros Rivadavia, afirma que la inflación le quita previsibilidad al negocio. "Por las propias características de la actividad, rompe la relación técnica que deben guardar las primas de riesgo y la siniestralidad, ya que las primeras se ajustan luego de medir resultados y operativamente no son de aplicación inmediata".
"En tanto, -avanza el ejecutivo de
Rivadavia- las presiones inflacionarias impactan directamente en la valorización de los daños materiales y lesiones, como los costos de repuestos, mano de obra, puntos de incapacidad e importes de sentencia, a valores vigentes al momento del fallo".
Pérez Raffo, por su parte, dice que el impacto de la inflación es más crítico en aquellos ramos en los cuales el plazo transcurrido entre la ocurrencia del siniestro y su cancelación definitiva es mayor. "Y no siempre estos plazos están bajo el control de las aseguradoras ya que la resolución de los reclamos en el ámbito judicial prolonga los plazos, particularmente en aquellos casos más conflictivos o que involucran montos más significativos".
"En el caso de automotores, para la cobertura de RC, la cancelación definitiva puede demorar en promedio entre 3 y 4 años aunque puede llegar a superar los 12 años para casos de RC resueltos en el ámbito judicial. Las aseguradoras pueden estar pagando hoy siniestros ocurridos en 1998, momento desde el cual no podía preverse la evolución de la economía, ni de las políticas económicas, y mucho menos de los precios hasta estos días", ejemplifica Pérez Raffo.
ARMAR LA ESTRATEGIA. Otro elemento que embarra la cancha es la fuerte competencia por precio que se da en el ramo. Si bien la exigencia de la Superintendencia de Seguros respecto de que las compañías logren resultados positivos atemperó un poco la guerra de tarifas que se había instalado en el mercado hace un par de años, la puja de precios subsiste. En promedio, las aseguradoras estiman que en 2010 las tarifas subirán, inevitablemente, entre 15% y 20 por ciento.
"Se están haciendo ajustes de sumas aseguradas, con el fin de mantener el valor reposición de los vehículos para tranquilidad de los clientes. También se realizan aumentos de tarifas, porque no sólo se incrementa los costos relacionados directamente a los siniestros, sino también los costos indirectos que enfrenta cualquier compañía de diversa índole como sueldos de empleados, mantenimiento, entre otros", dice Fratini Lagos.
La ejecutiva de
HSBC Seguros señala que "el precio es una variable que debe ser evaluada en conjunto a la rentabilidad, la solvencia y el servicio. En ese sentido, creemos vital que el asegurado encuentre puntos diferenciales, por ejemplo, en la capacidad de resolución de siniestros: el 60% son pagados dentro de las 24 horas".
Un trato diferencial a cada tipo de cliente también suma puntos. Es el caso de AutoScoring, el producto de
HSBC Seguros. "Nosotros no implementamos ajustes a todos los asegurados por igual, sino que utilizamos variables de riesgo que nos permiten premiar a quienes son conductores prudentes", aclara Fratini.
En
Seguros Rivadavia, además de las actualizaciones de tarifas y sumas aseguradas, "procuramos amortiguar el incremento de la siniestralidad a través de una adecuada política de suscripción, la prevención de accidentes, la lucha contra el fraude y el seguimiento minucioso de los siniestros, tendiendo siempre a conciliarlos rápidamente, a fin de evitar el aumento de la cartera de juicios", apunta Manilla.
Julio Gómez, de
Federación Patronal también es claro respecto de la política a seguir para mantenerse a resguardo del impacto de la inflación. "No hay otra alternativa que aumentar las tarifas fundamentalmente en la prima técnica de responsabilidad civil, elevar los valores de las franquicias que van quedando desactualizadas por el avance de la inflación y por otra parte aumentar las tasas de prima de las coberturas adicionales de manera tal que las mismas no queden totalmente depreciadas".
Mirando hacia adelante los ejecutivos entrevistados coinciden en la necesidad de ser cautos y tomar tanto el tema de los ajustes de tarifas como del impacto de la suba de precios con mucha responsabilidad.
"Considero de suma importancia algunas políticas que se están impulsando desde la Superintendencia de Seguros con el fin de asegurar la solvencia de las compañías. Aún tenemos que tomar más conciencia sobre la magnitud del costo para la industria y para los clientes de mantener estrategias de precios que conducen al infraseguro", remarca la CEO de
HSBC Seguros."La competencia de precios siempre ha existido y seguirá existiendo, más aún cuando nuevos competidores sin historia siniestral salen al mercado con costos que no guardan ninguna relación con la técnica del seguro, pues solo tienen la intencionalidad de ganar participación", dice Gómez y advierte: "En nuestra actividad no es un factor de análisis cuánto podemos aumentar, sino qué debemos ver cuando hay que ajustar las primas para obtener resultados técnicos positivos".
Mónica Fernández
Cómo evitar la erosión inflacionariaLas compañías tienen distintas herramientas para administrar el impacto de la inflación: - Reducir los plazos de los contratos
- Mantener una política activa de revisión de precios
- Cubrirse de la evolución de los precios adquiriendo los bienes representativos de los siniestros
- Reducir el impacto que la inflación genera por la extensión de los plazos de cancelación a partir de una política agresiva de resolución de siniestros.
- Obtener de las inversiones que respaldan las reservas la mayor rentabilidad, cumpliendo en el mayor grado posible con los atributos de seguridad y liquidez.
Fuente: Hernán Pérez Raffo, PWC