Las buenas prácticas, la gobernabilidad, la ética y la transparencia integran la agenda de preocupaciones de los especialistas en compliance a quienes, más que el establecimiento de normativas, los desafía el volver hábitos esos principios. En ese camino, las acciones colectivas buscan transformarse en una herramienta de presión agrupada para lo que es necesario consensuar y generar confianza entre pares.
Estos aspectos fueron expuestos por especialistas en el marco del 1º Congreso Latinoamericano de Ética, Transparencia y Compliance Anticorrupción, organizado en la ciudad de Buenos Aires por las cámaras de comercio argentino-alemana (AHK), argentino-británica (CCAB) y argentino-estadounidense (AmCham), el Departamento de Derecho de la Universidad de San Andrés (UdeSA), el estudio jurídico Marval, O'Farrell & Mairal y la consultora y auditora BDO.
El congreso contó con oradores del porte de Mark Pieth, académico en Derecho Penal y Criminología por la Universidad de Basilea (Suiza); Martín Castro, representante de AmCham, cámara de comercio argentino-estadounidense, y Legal Manager de Bridgestone; y Matías Kleinhempel, director del Centro de Gobernabilidad del IAE en la Argentina.
GLOBAL. "El sector privado y la reducción de la corrupción" fue el tema de la ponencia que Mark Pieth. En ella resaltó la importancia de la comunicación entre el área de compliance y la alta gerencia, y en trabajar en herramientas de presión colectiva.
"La gente de compliance no toma decisiones, y no debe tomarlas", aseguró Pieth y destacó la importancia de que el área sí cuente con acceso directo a la gerencia superior porque "no se trata de un ejercicio en papel sino que se debe poder implementar". En ese sentido, el académico de la Universidad de Basilea recomendó que "todos los sistemas de una compañía estén alineados con la política de compliance".
Para Pieth, al abordar estas temáticas se pone de manifiesto el dilema al que deben enfrentarse muchos empresarios sobre si "eludir sobornos y arriesgarse a perder negocios, o hacerlo y perder los bonos", al tiempo que cuestionó a las ONG que aseguran que "es fácil resistirse", porque esa decisión suele ser una aptitud vinculada a la envergadura de la empresa.
En ese sentido, propuso el trabajo mancomunado: "Si uno no es lo suficientemente fuerte, sólo tiene que actuar de forma colectiva". Y repasó experiencias en las que se llevan adelante acciones antilavado y anticorrupción sobre la base de un abordaje basado en el riesgo, tal como lo propusieron en nombre del sector bancario ante el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), en París.
En el desarrollo de su propuesta de compliance, sobre la base de acciones colectivas y la generación de confianza, Pieth destacó la importancia de la interacción del Grupo de los 20.
LOCAL. "Acciones colectivas para reducir la corrupción en la Argentina" fue el panel que contó con la ponencia de Martín Castro, de AmCham Argentina, y de Matías Kleinhempel, de IAE, y la coordinación de Guillermo Jorge, director del Programa Anticorrupción de UdeSA.
AmCham trabajó en la creación de un código de Etica y Transparencia, que tomó como objeto de análisis la experiencia práctica de sus asociados. Este posee la ambición de contar con la flexibilidad adecuada ser aplicable por todos sus asociados, en cualquier tipo de industria.
Los pilares del código sobre el que trabajó la Cámara se basan en "cómo se espera que sea la relación entre una empresa y sus clientes, con los proveedores, con la comunidad, con la competencia, y con el gobierno", describió Castro y destacó valores convenidos, como el rechazo al acoso sexual, a la violencia laboral, el soborno y lavado de dinero.
"Quisimos dar un código porque si sólo se trabajaba en una norma escrita la gente no la entiende, la deja en el cajón o no la lee en la web, y empieza a ser letra muerta", explicó Castro y sostuvo que plantearon un programa de cumplimiento en el que involucraron a la alta gerencia porque "sino, no sirve para nada".
"Podemos plantear acciones colectivas, mediante las cuales las empresas puedan aunarse para decidir cómo actuar, pero -advirtió- ese incentivo caerá si no hay dentro de la empresa un código de ética y si no existe el auspicio de las cámaras empresarias".
Por su parte, Kleinhempel, de IAE, sostuvo que las acciones colectivas son una herramienta para "ayudar a las empresas a hacerse fuertes ante sobornos". ¿Quiénes pueden ser sujetos plausibles de asociarse? Señaló que puede concebirse como un "acuerdo de reglas de competencia justa entre empresas que compitan por una licitación o integren el mismo nicho de negocio".
"Se crea un nicho homogéneo de buenas prácticas integrado por empresas con la misma necesidad y voluntad de cambiar, que incrementa el impacto de la acción individual", dijo y señaló la pertinencia de estas acciones en los sectores "en los que uno quiere portarse bien y la coyuntura no se lo permite".
Para citar ejemplos, se refirió a que "las pymes están en mayor dificultad que las multinacionales porque no tienen espalda financiera y les da mucha bronca escuchar a las megaempresas postularse como angelitos cuando saben que siempre pueden pagar los sueldos a fin de mes".
También, agregó, "es una buena herramienta para el Estado que quiere mejorar el clima de negocios, sea un municipio, una provincia o un país, porque da beneficios y ventajas (impositivas, por ejemplo) a quienes firman ese acuerdo".
"Cuando la justicia no funciona, hay que buscar otras herramientas para que dejen de funcionar las extorsiones", aseguró el director del Centro de Gobernabilidad del IAE en la Argentina. Y admitió que se trata de una herramienta "buena y lenta", porque no se crea sólo con una firma o con un texto sino "generando confianza de a poco".
Para Kleinhempel "hay mucho de compliance de papel". "Mientras -explicó- que se trate de minimizar el riesgo, es papel, porque es un tema de valores. Si no empezamos con valores y testeamos hasta dónde llegan los limites, no lo vamos a lograr". Además, destacó la importancia de generar una mesa ética para dirimir quejas. Para Pieth "es difícil que la gente se anote en iniciativas de autoevaluación de corrupción, y si no se puede hacer seguimiento no tiene sentido".
¿Cuál es el escenario local? Según el informe "Acciones colectivas para reducir la corrupción en la Argentina. Límites y oportunidades", elaborado por el Programa de Control de Corrupción del Departamento de Derecho de la UdeSA, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), "la experiencia argentina (la realización de acciones colectivas para reducir la corrupción) ha sido, hasta el momento, muy modesta".
Noelia Tellez Tejada
|