ESTRATEGAS        
 
ERNESTO LEVI, GERENTE GENERAL DE LA HOLANDO SUDAMERICANA SEGUROS
“Deberíamos ser un país aburrido, como Suecia, después de tantos años de alteración”
Cuarta generación de la familia Levi, Ernesto conduce La Holando Sudamericana Seguros, una compañía con importante trayectoria y arraigo local. Opera con 3.000 productores en sus 20 agencias y maneja primas anuales por $ 1.640 millones.
Dentro de poco Ernesto Levi (64) va a cumplir 35 años de trayectoria en el mercado asegurador local. Sin embargo, los conocimientos del negocio que le transmitieron las tres generaciones familiares que lo precedieron en la conducción de la compañía que hoy lidera, le otorgan una experiencia de casi un siglo.

En efecto, fue su bisabuelo, don Víctor Levi, quien en 1918 inició a la familia en la actividad. Y fue su padre el que terminó de convencerlo de que abandonara su profesión de arquitecto para dedicarse de lleno al mundo del seguro.

Sus primeros pasos en La Holando Sudamericana los dio como gerente Comercial sin saber lo que era un seguro, según admite. Por entonces, la compañía tenía 60 productores. Tras la muerte de su padre, en el año 2000, asumió la Gerencia General de la aseguradora y entregó la posta Comercial con una red de 2.000 productores. “Yo era arquitecto y me iba fenómeno; ganaba más que cuando entré acá. Pero un día mi viejo me dijo ‘basta; dejá de dibujar y vení a trabajar a la empresa’. La verdad, en cualquier momento retomo la arquitectura”, bromea el ejecutivo.

Por estos días, La Holando maneja un volumen de primas anuales cercano a los US$ 100 millones y obtiene una rentabilidad promedio del 10% de ese monto.

En un diálogo a fondo con Estrategas, Levi aporta su visión sobre varios temas de interés para el sector.

NO SE VENDE

Antes que nada, nos llegó el rumor de venta de La Holando a la compañía Patria. ¿Qué hay de verdad en eso?

(Risas) Nada que ver. Patria es socio nuestro en el reaseguro. Tal vez el rumor haya surgido porque junto con esa compañía y con El Norte recientemente firmamos la compra del reasegurador Nova -donde también participan La Equitativa, el Banco Galicia y Bagó- al que luego fusionaremos con Reunión Re. Lo que está haciendo Patria es invertir para quedarse con un 10% de la futura reaseguradora.

¿Qué evaluación hace del contexto económico y político de la Argentina? ¿Y qué espera para el próximo año?

Realmente estoy muy contento; creo que vamos por el buen camino, aunque sea largo. Pero los caminos buenos y serios se hacen lentamente, no de un día para el otro. En términos económicos, lo que pasó en el gobierno anterior no era crecimiento sino derroche. Poder comprar en el shopping no es crecimiento; el crecimiento real es infraestructura, es cloacas, agua, puentes y rutas. Lo demás es una fantasía que en algún momento se termina, se agota.

Creo que de a poco las cosas irán mejorando. Los números de este último trimestre vienen muy bien. Así lo demuestra la venta de electrodomésticos en los supermercados, que fue récord. Aparentemente la cosa se está reactivando. Faltan, por supuesto, los dos grandes cambios que a mi entender resultan claves: la reforma tributaria y la reforma laboral. En ese sentido, hay que blanquear la economía lo más posible (incluyendo la parte laboral) y bajar la carga impositiva para que ese blanqueo sea posible.

¿Qué opina de las medidas tomadas por la SSN respecto a la cobranza electrónica de premios?

Estoy totalmente de acuerdo. Es parte del blanqueo al que hice refiero.

La SSN profundizó la apertura del mercado de reaseguros y ya cinco reaseguradoras locales dejaron de operar. ¿Por qué Reunión Re, la reaseguradora local de su Grupo, decide quedarse? Con el cambio, ¿sigue siendo atractivo el negocio?

Yo diría que es más atractivo que antes, ya que de alguna forma estamos quedando los más profesionales. Además, es algo muy razonable. Con el esquema anterior, nos quedábamos con un 10 ó un 15 por ciento de retención, pero teníamos que tener capitales mínimos por el 100 por ciento. Es decir, teníamos una exigencia por todo cuando en realidad mandábamos afuera el 85 ó el 90 por ciento. Hoy no. Con el tiempo, vamos a retener un 25 por ciento -dentro de dos años- y, de ese monto, nos quedaremos con un 5, un 10, un 15 por ciento, o todo, dependiendo del negocio. Si fuese Vida me quedaría con todo; si fuese Incendio, con algo más; y si fuese Agro y Caución, con menos ya que son ramas más complejas. Pero debemos tener patrimonios sólo por ese 25 por ciento. En definitiva, creo que es algo muy realista.

¿Qué opina de los cambios en el régimen de reservas de las aseguradoras? ¿Y qué impacto tendrá para el mercado y para su compañía?

Para La Holando el impacto es neutro. De hecho, el último balance ya realizamos todas las nuevas reservas; no debemos esperar los trimestres previstos. De todas formas, se trata de un tema muy álgido y sensible que depende de cada compañía.

El superintendente Juan Pazo dijo que están “trabajando en una nueva norma de inversiones” y confirmó que no habrá cambios respecto a las inversiones en el exterior. ¿Considera necesario un cambio en el menú de inversiones de las aseguradoras?

Me parece bien que por ahora no tengamos inversiones en el exterior. Creo que es razonable generar un mercado interno de capitales. Quizás el día de mañana la norma debería ser un poco más flexible con Vida Individual para darle a la gente, al menos durante los primeros años, la tranquilidad de que sus ahorros están protegidos. Pero sin dudas se trata de un tema más político que económico.

Ante la baja del resultado financiero, ¿considera que las aseguradoras tienen que registrar resultado técnico positivo?

No creo que haya baja en el resultado financiero; al contrario, estimo que es bueno. En cuanto a ir a la búsqueda del resultado técnico, nosotros estamos en ese camino, al igual que el resto de las compañías. No obstante, es un tema difícil.

¿La SSN debe controlar este resultado o sólo la solvencia?

Creo que tal como está planteado no sirve, ya que todo se mira por sección cuando debería observarse por compañía. Se puede perder en una sección y obtener mucha ganancia en otra, con lo cual de alguna forma la situación se equipara. De hecho, nuestra compañía perdió durante mucho tiempo en Riesgos del Trabajo y debimos compensar con otras ramas. Pero todos los años y en todos los ramos no me parece tan justo.

¿Cuáles son los temas de política aseguradora que entiende están pendientes y tendrían que implementarse?

Creo que el Estado se debería retirar de la actividad aseguradora. Salvo que tenga lugar, como en la Florida (EE.UU.), donde nadie quiere asegurar huracanes y por eso se creó una compañía exclusivamente para cubrir esos riesgos, que incluso paga la mitad de comisiones que el resto del mercado. Sí me parece bien que en Agro se esté estudiando un sistema para que todo el país tenga la póliza multirriesgo, donde la única forma de hacerlo es que sea obligatoria y con el Estado adentro. Pero que el resto compita contra el mercado asegurador no me parece razonable. De hecho, algo ya está pasando: han empezado a aparecer cuentas que antes estaban en el Estado y hoy se están licitando en algunas gobernaciones. O sea, algo está pasando, pero creo que tendría que ser con más energía.

¿Cómo impactó en su negocio la inflación, el contexto recesivo y la baja de la actividad económica?

Los ramos en los que más se sintieron esos efectos fueron Caución y Transportes, que están muy ligados al movimiento económico. Sin embargo, no fue una caída tan grave.

En cuanto a los ramos más ligados al patrimonio, no hubo problemas. Al contrario, quizás la gente, al tener malos momentos, se fijaba muy bien lo que tenía y lo cuidaba.

¿Cómo manejan en este contexto la estructura tarifaria?

En las ramas de alta siniestralidad las tasas se manejan por resultados, mientras que en aquéllas de siniestralidad ocasional se acude a los conocimientos internacionales. En Automotores, por ejemplo, si hay mucha siniestralidad hay que corregir la tasa. Lo mismo en Riesgos del Trabajo, porque hay frecuencia. Pero si en Incendio se produce un siniestro de magnitud en una fábrica enorme, la tasa no se puede corregir; es complicado, más aún en un mercado tan competitivo como el argentino.

¿Cómo evalúa los tiempos de pagos de siniestros a nivel mercado?

En general, creo que el mercado paga bien, salvo alguna que otra compañía que siempre está en problemas.

¿Piensan mantener el mix de cartera actual o generarán acciones para modificarlo?

La Holando es una compañía muy repartida y no prevemos modificaciones en ese sentido. Automotores y Riesgos del Trabajo representan un 20 por ciento cada una; el resto está equilibrado entre los demás ramos. Nos gustan mucho las ramas especiales, es decir, los riesgos corporativos, Transporte, Cascos y Aviación, entre los principales. Allí es donde siempre estamos poniendo más foco: en los riesgos que denominamos inteligentes, donde el suscriptor es alguien preparado.

INSTITORIOS, NO

¿Cuál es la estructura y estrategia de canales comerciales de la aseguradora?

Nos manejamos con productores medianos y chicos y con algunos brokers, aunque sólo para grandes negocios y porque nos vienen a buscar. Hoy tenemos cerca de 3.000 productores en nuestras 20 agencias distribuidas por todo el país.

¿Por qué no trabajan con agentes institorios?

Se trata de un canal con el que hay tener mucho cuidado. Un agente institorio puede hasta pagar siniestros; es muy complicado. Antes teníamos un montón de ellos. Ahora dijimos que no. Es un mandatario de la compañía; actúa en su nombre y puede hacer cualquier cosa. Es un peligro.

¿Están haciendo algo en venta a través de canales digitales?

Estamos trabajando mucho en nuestra web para que el productor trabaje cada día más cómodo y más rápido con nosotros. Ese es nuestro cambio digital. La idea es que el productor emita la póliza. Y ya está pasando en algunas ramas. En esa dirección, nos parece bárbaro que se esté trabajando en la digitalización de la póliza, ya que eso generará un fuerte ahorro de gastos.

¿Cómo cerró su aseguradora el ejercicio anual a junio 2017 en materia de producción y resultados?

En producción no crecimos mucho; nos mantuvimos cerca de los 100 millones de dólares -1.640 millones de pesos-, pero en resultados financieros nos fue excelente, al tiempo que mejoró muchísimo el resultado técnico con respecto al período anterior. No llegamos al break even pero anduvimos muy bien. Hay que tener en cuenta que hoy en el mundo uno, dos o tres puntos arriba de cero es un resultado excelente. Y lo que también nos ha mejorado mucho fue Riesgos del Trabajo a partir de la nueva ley: si bien hoy rige sólo para Córdoba y Capital Federal, nos impactó fuerte porque La Holando tiene mucha cartera en la ciudad de Buenos Aires.

¿Considera que la nueva ley 27.348, complementaria del sistema, logrará frenar la avalancha de juicios?

Antiguamente la ganancia de los peritos estaba montada sobre el resultado del juicio, era a porcentaje; es decir, no eran peritos sino socios. Tengo entendido que se está generando un cuerpo de peritos del Estado que no serán parte del resultado de los juicios. Eso es clave. Y creo que la nueva ley de alguna forma va a solucionar bastante la problemática. En Capital Federal la avalancha de juicios ya se frenó.

El sector asegurador en su conjunto arribó a un stock de 550 mil juicios y mediaciones. De ellos 315 mil son de Riesgos del Trabajo. ¿Cómo está actuando en este campo la compañía?

Salimos a negociar y estamos muy bien conceptuados por el ente regulador en ese sentido. Nos pusimos esa obligación. Trabajamos con abogados propios, no con estudios externos, salvo en determinados juicios muy importantes. El objetivo es que tengan resultados. La idea es arreglar todo lo que se pueda. Hay compañías que juegan con la renta financiera, pero para mí es un error.

¿Cuáles son las proyecciones para el nuevo ejercicio?

Creo que la producción va a crecer. Y en cuanto a la siniestralidad hay que tener mucho cuidado en Agro: como el año pasado fue razonablemente bueno, ahora están bajando las tasas, con lo cual, si este año graniza, va a ser un desastre.

La guerra de precios continuará. En ramos como Granizo, el tema está claro. En Riesgos del Trabajo, es una locura que tratándose de una rama que pierde tanta plata se siga con la guerra de tarifas.

¿Qué objetivo de rentabilidad plantearon?

Más que el que obtuvimos el ejercicio cerrado recientemente, que fue de 170 millones de pesos antes de impuestos. Esperamos llegar a 200 ó 250 millones de pesos.

MOTORES DE CRECIMIENTO

¿Qué negocios cree que serán los motores del crecimiento?

Hay que poner todas las pilas en Vida; lo demás viene con el crecimiento del país. Debemos meter todas las pólizas de Vida que hoy estamos dejando en manos de algunos pocos operadores internacionales que se llevan toda la prima. En ese sentido, estamos por lanzar un nuevo producto que recientemente fue aprobado por la SSN y que ya se encuentra en la etapa de implementación, lo cual podría demandar un año. Y queremos darle un fuerte respaldo financiero. Si bien hoy el ramo representa un porcentaje ínfimo de nuestra cartera, puede crecer ilimitadamente.

¿Cuáles son las fortalezas de la industria aseguradora y qué desafíos visualiza para el corto plazo?

La gran fortaleza del sector es su capacidad de competir. Está muy acostumbrado a hacerlo: siempre aparecieron compañías enormes que se lo llevaron puesto e igual se mantuvo. Creo que la inteligencia es el arma más fuerte que tenemos.

En lo que respecta a los desafíos, deberíamos ser un país más aburrido, como Suecia o Finlandia, donde nunca pasa nada. Acá estamos acostumbrados a prender la radio o la tele para ver qué pasó hoy. Debemos bajar el ritmo. Y creo que este gobierno está ayudando a que eso ocurra.

¿Qué objetivos le gustaría cristalizar durante su gestión?

Al igual que a todos, me gustaría seguir creciendo, ganando plata y apostando. Pero también me gustaría aburrirme, que todo se tranquilizara. Fueron muchos años de gran alteración y eso termina por agotar.

Diego Fiorentino

Un negocio de familia

En 1918, cuando en Buenos Aires todavía los vehículos de transporte de pasajeros eran tirados por caballos, Víctor Levi, un precursor de la actividad aseguradora local, fundaba su empresa de seguros generales La Atlántida.

Pocos años después, en 1924, se creaba la sociedad Levi Hermanos, conformada por la segunda generación de la familia. Y promediando esa misma década, tres relevantes compañías de seguros francesas confiaron su representación en el país al Grupo Levi, sumándose en 1926 la de una empresa inglesa líder en la producción del ramo marítimo.

Ya en la década del ‘40 el grupo adquirió La Holando Sudamericana, y posteriormente hizo lo propio con La Territorial Seguros. La tercera generación familiar se incorporó en los años ‘50, compuesta por Jorge, Víctor y Carlos Levi.

Actualmente, la compañía está dirigida por la cuarta generación familiar, encabezada por Ernesto, e incluso la quinta generación ya ocupa puestos de importancia dentro de la empresa.

Hacia fines de 2011, constituyeron mayoritariamene la sociedad Reunión Re Compañía de Reaseguros.

¿Cuáles han sido la fortaleza de la compañía a través de los años? “Ser una empresa familiar que no se desarmó y en la cual hubo honestidad y algo de suerte. Y, por supuesto, contar con el equipo de gente que nos acompaña, que es maravilloso; eso es clave. Ahora se vienen nueve herederos. Y tenemos que pensar de una forma más profesional”, dice hoy Ernesto Levi, su gerente general.

Publicado el 25/10/2017
 
ERNESTO LEVI, GERENTE GENERAL DE LA HOLANDO SUDAMERICANA SEGUROS
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