ESTRATEGAS        
 
ENTREVISTA A JULIAN ROBERTS DE WILLIS TOWERS WATSON
“El cambio climático aumenta la incertidumbre”
En su paso por la Argentina, el especialista en seguro agrícola habló de la importancia del reaseguro y de las herramientas tecnológicas disponibles para modernizar el ramo. Sostiene que las aseguradoras no deberán “lidiar” con la imprevisibilidad meteorológica, sino cotizarla adecuadamente.
El seguro agrícola es, debido a la estructura económica y a las condiciones geográficas de la Argentina, uno de los ramos claves para el mercado asegurador local. No obstante, la imprevisibilidad y el déficit de cobertura ante riesgos sistémicos provocaron en el último ejercicio pérdidas de 1,5 millones de hectáreas de campo.

Para solucionar este problema, Julian Roberts, director de Willis Towers Watson Londres, propone dos alternativas que deben desarrollarse en paralelo: por un lado, incorporar tecnología satelital para una mejor gestión del riesgo, y, por otro, desarrollar el mercado de reaseguros para poder respaldar de mejor manera riesgos de grandes dimensiones.

En la Argentina el seguro agrícola es muy importante por las características del país. Es un ramo que vive al límite por su dependencia de las condiciones climáticas y otros factores que no son controlables. ¿Es posible cambiar este paradigma y pensarlo como algo estable?

El problema con el clima es que se maneja en función de elementos que no se pueden controlar, es lo que te toca, eso no se puede evitar. Y creo que está cada vez peor. Lo que estamos viendo en el cambio climático es menos previsibilidad y más volatilidad. No digo que haya una dirección clara, que sea más cálido o más frío, sino que hay más incertidumbre que antes. Y no se pueden obviar estos factores externos, si tu tierra va a estar inundada o si hay una gran sequía hay muy poco que puedas hacer, tal vez proteger algunos cultivos pero no muchos. Sí creo que se puede pensar el proceso de manera diferente, ya que tenemos las técnicas en el universo de la gestión de riesgos para controlar eso. La palabra más común en el

mundo del seguro es el riesgo, es la moneda de cambio de nuestro negocio. Pensamos en el riesgo como una cosa, ¿me lo quedo yo? ¿te lo doy a vos? ¿lo compartimos? Pero nunca se va. Lo que estamos pensando es como dividir ese rompecabezas de una manera eficiente para que los agricultores puedan hacer aquello en lo que son buenos, que es gestionar riesgos. No tenemos la intención de proveer seguros que substituyan las buenas prácticas del agricultor, sino que las complementen.

¿Cuáles son las claves para una buena gestión de riesgos en los seguros agrícolas? ¿Se trata de la tecnología o de las decisiones de negocio?

Es una combinación de ambas. Es la disponibilidad de conocimiento y datos: si vos tenés información podés hacer algo con ella y el conocimiento te dice qué hacer. Nosotros vemos a veces agricultores que tienen técnicas viejas pero que son muy sabios, saben lo que está pasando. Pero actualmente vivimos en una era de actividad agrícola más tecnológica, especialmente en la Argentina donde la actividad es muy sofisticada, es un ambiente con las mejores capacidades. Por eso la gestión de parte de los agricultores es para mí la primera línea de un buen negocio agrícola. Aceptamos que los agricultores hacen lo mejor que pueden y usualmente eso alcanza, pero a veces no. Ahí entra el seguro, que tiene que ser el respaldo, probablemente la última línea defensiva en la gestión del negocio agrícola.

¿Qué índices se usan actualmente en el mundo para la gestión de estos riesgos?

La historia de esto arrancó con estaciones terrestres tradicionales, pertenecientes a la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por su sigla en inglés). Es maquinaria sofisticada que entrega información de muy alta calidad, pero no hay muchas. El siguiente paso es usar satélites o datos de observación de la Tierra, con los cuales tenemos ahora acceso a datos de alta resolución, disponibles para uso comercial. Y es un desarrollo fantástico porque significa que en cualquier parte del mundo podés tener un estimado de factores como las precipitaciones y temperatura, que son los más importantes desde el punto de vista sistémico tanto por su escasez como por su exceso.

Actualmente estamos involucrados en varios proyectos en África, en los cuales datos satelitales sobre precipitaciones permiten producir índices de sequías para cultivos en todo el continente, y con una resolución de 10km. Y esos datos son gratuitos, de la NASA, todo lo que necesitamos es una plataforma de procesamiento para darles sentido y construir una red de distribución.

¿Qué tan avanzada está la implementación de la tecnología M2M (machine to machine) para recolectar datos? ¿Ya es viable utilizarla para seguros agrícolas?

No hemos llegado a eso todavía. Actualmente la dificultad es que no hay un historial validado de datos para esa tecnología, por lo cual estamos agregando puntos de recolección de datos muy precisos pero lo que no tenemos es un contexto histórico. Pero lo vamos a hacer pronto, y cuando estos datos puedan ponerse en situación va a ser un proceso crucial porque en lugar de confiar en que toda tu información sea precisa vas a estar confiando en estadísticas reales que van a converger en un resultado creíble. Si todo auto tiene un medidor de temperatura integrado ¿por qué no podemos tener todos los puntos de medición de temperatura que podamos? No importa si un auto es un poco más frío o más caliente porque vos vas a comparar distintos autos y vas a llegar al número correcto.

Hablamos del cambio climático, ¿cómo está afectando al negocio?

En primer lugar, está resultando en menos previsibilidad. Se puede obviar si es más caluroso o más frío, pero es un hecho que se volvió impredecible. Y la industria del seguro se trata de proveer certidumbre y sustentabilidad para nuestros clientes, por lo cual, en un ambiente tan volátil, el seguro pasa a ser una herramienta todavía más útil.

Algunas personas se preguntan cómo el seguro lidia con el cambio climático. Y en realidad no tenemos que lidiar con él, porque lo que hacemos es cotizar productos basados en información reciente, y si hay una tendencia en la información probablemente la pongamos en el precio.

¿Cómo ves la evolución de este ramo en Latinoamérica y en Argentina?

Hay mucho seguro tradicional de cultivos en la Argentina y creemos que es muy bueno. Pero uno de los desafíos con este seguro tradicional, particularmente en Argentina pero también en la región, es que ustedes tienen un país muy grande, es tan largo como toda Europa desde Portugal hasta Rusia, por eso hay un número muy grande de granjas y están muy separadas una de otra. Es un problema físico: si tenés un producto de seguro que requiere que alguien visite la granja y mida el campo, cuesta mucho dinero, no es económicamente posible. Admito que esa técnica es casi ideal, es maravillosa si podés tener un hombre que viene a tu granja y mide algo, sentís un trato muy personal y especial. Pero es económicamente imposible. Por eso el desafío que tenemos ahora es desarrollar productos que no necesiten eso, que usen lo mejor de la tecnología robótica, de los datos de observación de la Tierra, y

algoritmos inteligentes para hacerlo mejor y a un menor costo. Porque también soy consciente de que las granjas son un negocio rentable pero el margen es muy fino, por lo cual no podemos poner un costo de seguro tan grande. El desafío es hacer nuestros productos económicos y eficientes para que haya una utilidad al tenerlos.

En Argentina se perdieron, durante el ejercicio pasado, 1,5 millones de hectáreas de campo a causa de riesgos sistémicos. ¿Hay alguna experiencia internacional comparable? ¿Cómo se gestionan esos riesgos tan grandes?

El mercado internacional de seguro tiene diferentes niveles de protección contra el riesgo. El primer nivel es la aseguradora, y no creo que haya en la Argentina una aseguradora capaz de pagar por 1,5 millones de hectáreas dañadas. Por eso compran reaseguros, el cual es nuestro negocio aquí en Argentina. Así que nosotros vamos a distintos países del mundo y buscamos otras diez compañías aseguradoras para que tomen algo de ese riesgo, y estos a su vez también venden parte de eso. Esta suerte de cascada nos da la posibilidad de gestionar este tipo de riesgos de grandes dimensiones.Y diría algo más, que los inversores en el mercado de seguros estarían contentos de ver riesgos en Argentina, porque no tienen tantos. Es un mercado diferente al de México, España y Australia por ejemplo, así que es bueno para la diversificación.

¿Qué tan desarrollado está el mercado de reaseguros en la Argentina?

Para ser honesto estamos en un punto de inflexión. No tengo que explicarte lo del cambio de gobierno, es un nuevo régimen. Y durante el gobierno anterior el mercado de reaseguros fue sustancialmente dejado afuera de la Argentina por razones estructurales. Fue una pena, y es muy bueno ver al gobierno actual tomar una dirección completamente diferente y abrir las puertas al mercado internacional de reaseguro. Buscan introducir competencia en un mercado donde no la hay, por lo cual creo que es una buena oportunidad para alcanzar un mercado mucho más eficiente. Es decir, no ha estado funcionando bien el mercado de reaseguros en la Argentina pero va a hacerlo pronto. Hay demanda de parte del campo y oferta de parte de las empresas del ramo.

Emmanuel Rodríguez Archiduche

Publicado el 21/9/2017
 
JULIAN ROBERTS DE WILLIS TOWERS WATSON
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