ESTRATEGAS        
 
REPORTAJE PÚBLICO A REFERENTES DEL SECTOR
La visión de los aseguradores
Carola Fratini de QBE Argentina, Alejandro Simón del Grupo Sancor Seguros, Marcelo Larrambebere del Grupo San Cristóbal Seguros y Alejandro Asenjo del Grupo Asegurador La Segunda, aportan su visión sobre temas clave para el mercado asegurador. Foto: Alejandro Asenjo y Marcelo Larrambebere.
En Expoestrategas 2017 un destacado panel de aseguradores mantuvo un debate abierto con los asistentes que colmaron el auditorio principal de la Conferencia desarrollada en La Rural.

Carola Fratini, CEO de QBE Argentina; Alejandro Simón, CEO del Grupo Sancor Seguros; Marcelo Larrambebere, gerente corporativo de Negocios del Grupo San Cristóbal Seguros; y Alejandro Asenjo, gerente general del Grupo Asegurador La Segunda, respondieron preguntas durante casi dos horas, en lo que se constituyó como un reportaje público a los referentes del sector.

A continuación, las respuestas más destacadas.

¿Cómo evalúa el cambio de régimen de reservas de las aseguradoras y qué impacto tendrá en el mercado?

Asenjo. En los considerandos de la propia resolución está el espíritu de la norma; la idea de las adecuaciones contables es ir alcanzando los estándares internacionales, sobre todo de solvencia y suficiencia. Desde mi punto de vista, el camino a recorrer es mucho más largo y no pasa sólo por las reservas, pero es una señal que va dando la Superintendencia de Seguros. Como empresa aseguradora y como cámara del sector estuvimos de acuerdo con el ajuste de las reservas. Sólo hubo algunas dudas con respecto a los tiempos de implementación o de amortización y la prestación con el tema del capital, pero se terminaron aclarando. Es una medida que engarza con el aumento de los capitales mínimos y con la intención de dar al mercado una solvencia que, en definitiva, es la garantía.

Larrambebere. Es de suma importancia garantizar al asegurado que a través de nuestra solvencia y patrimonio podamos cumplir con nuestro compromiso, que es pagar los siniestros en tiempo y forma. De ahí que todas aquellas medidas tendientes a incrementar las reservas e ir hacia un modelo de solvencia nos parecen totalmente plausibles. La regulación también tuvo en cuenta algunas consideraciones en cuanto a los plazos de adecuación. Como aseguradores no podemos dejar de coincidir.

Fratini. Si hay algo que tenemos que cuidar es el nivel de reservas de la industria, porque es uno de los aspectos fundamentales que van a garantizar que podamos cumplir con los compromisos. Hay inflación desde hace varios años y el hecho de que las reservas no se hayan ajustado significa que nos fuimos quedando atrás. La idea es tratar de llevar a la industria a un lugar de sustentabilidad y solvencia, y eso significa establecer mejores criterios de reservas y un esquema de solvencia, tal como exigen en muchos lugares del mundo. Las reservas son las bases de la definición de precios para adelante, y si existen compañías con reservas insuficientes, los precios que están fijando para los nuevos negocios también lo son.

Simón. El principal rol de la Superintendencia de Seguros no es cuidarnos a las aseguradoras sino preservar la solvencia del sistema y proteger a los asegurados y terceros reclamantes. De ahí que todo lo que haga a mejorar la solvencia es bienvenido. En el camino hacia un esquema de solvencia más avanzado, como el de Solvencia II, lo mínimo indispensable es que lo que tiene una aseguradora reservado para un siniestro sea lo más parecido posible a lo que el mismo terminará costando. Se podrá estar más o menos de acuerdo con el plazo de ajuste que se les ofrece a las compañías para adaptarse, pero el fondo de la norma es totalmente válido.

¿Considera que las aseguradoras tienen que registrar resultado técnico positivo ante la baja del resultado financiero? ¿La SSN debe controlar ese resultado o sólo la solvencia?

Fratini. Es fundamental que las aseguradoras tengan resultado técnico positivo. Creo que es el camino a la sustentabilidad. Todos sabemos de la volatilidad que existe en el resultado financiero, así como que en el largo plazo, si el mercado evoluciona, el resultado financiero debería ir disminuyendo. Ya lo estamos viendo en la abismal diferencia registrada entre el resultado financiero del año pasado y el actual. Creo que el regulador debe mirarlo como uno de los termómetros para evitar problemas.

Simón. Me parece que son dos caras de la misma moneda; el resultado técnico negativo luego generará un problema de solvencia. La inflación hace que se ajusten los valores de los juicios y genera un aumento en la rentabilidad financiera. Eso es lo que asfixia a la economía y no las tasas de interés. Lo que vamos a ver ahora es una caída en el resultado financiero y una mejora en el técnico, pero no porque el mercado haya hecho algo sino debido a que ha bajado la inflación. El resultado técnico debe controlarse también, más allá de la solvencia, pero hay que tener cuidado cuando se habla de ambos resultados sino se aloca la rentabilidad de las inversiones hasta el nivel de la inflación como parte del resultado técnico.

Asenjo. La Superintendencia de Seguros tiene que controlar la solvencia y el resultado técnico. Pero algo sucede con la baja de las tasas de interés. Veo al mercado con mucha liquidez. De hecho, si se analiza en una línea de tiempo el crecimiento de los activos líquidos y negociables del mercado, puede concluirse que las aseguradoras somos máquinas de liquidez, más allá de que las reservas que esa liquidez tiene que cubrir luego sean suficientes o no. A semejante masa de liquidez, cualquier tasa, aunque sea en baja, genera una estructura financiera interesante. Basta con analizar en los balances trimestrales del año pasado la participación de las estructuras financieras sobre el total de la prima ganada: terminaron en valores de entre un 30 y un 40 por ciento. Y se espera que en este ejercicio se ubiquen en valores de entre un 20 y un 25 por ciento adicional de prima ganada, con tasas en baja.

Larrambebere. Estoy convencido de que las compañías tenemos que trabajar sobre resultados técnicos, aunque no tanto de que el control deba hacerse sobre los mismos. Pero sin dudas sí debe hacerse sobre la solvencia, más allá de que alguna aseguradora quiera hacer dumping. En períodos inflacionarios como el que tuvimos, quizás se disfrace un poco la ineficiencia de las compañías respecto de cuestiones técnicas. Creo que año tras año estamos yendo a un escenario más complejo donde la rentabilidad financiera no va a soportar la pérdida técnica, por lo que es muy importante tener esa mirada y cobrar los precios adecuados que permitan lograr esa solvencia y sustentabilidad en el largo plazo.

¿Cuáles son los temas de política aseguradora pendientes que deberían implementarse?

Asenjo. La realidad es que queremos llegar a representar el 6 por ciento del PBI, tal como nos prometieron allá por 2012; hoy estamos en un 3,5 por ciento. Somos el tercero o cuarto mercado en importancia en Latinoamérica y el más bajo en penetración en el PBI. Es necesario crear conciencia aseguradora, trabajar en el conocimiento del seguro por parte de la gente. En esa dirección, celebramos la apertura al diálogo de esta nueva administración. Ahora tenemos que empezar a materializar; pasar de los dichos a los hechos. Por otro lado, sería saludable bajar la presión tributaria del seguro, que es altísima, sobre todo en Patrimoniales. Al hacer el cálculo de cuánto del producto final termina en impuestos, vemos que en ese ramo no es menos de entre un 30 y un 40 por ciento. Y también queremos los beneficios impositivos que nos prometieron para impulsar el seguro de Vida; hoy estamos vendiendo al revés que el resto del mundo: en nuestro país, el 70 o 75 ciento corresponde a seguros sobre las cosas y apenas un 25 por ciento a seguros sobre las personas.

Larrambebere. Me parece fundamental seguir insistiendo sobre la presión impositiva que sufre nuestro mercado. En Patrimoniales, todo lo que tiene que ver con los criterios del percibido y del devengado afecta mucho al desarrollo de algunos negocios, como los seguros de Caución y de Automotores, donde el impacto del IVA es muy importante y atenta contra la rentabilidad de las compañías. Lo mismo sucede con los seguros de Personas -Vida Individual y Retiro-, en los que los beneficios impositivos resultan fundamentales para las estructuras de las compañías. Por otro lado, creo que es muy importante tener en cuenta dentro de las políticas de seguros la dimensión que está tomando en la industria lo digital. Aún hoy no tenemos la visión necesaria para empezar a trabajar sobre esa transformación. Debemos ser creativos para salir de los seguros obligatorios de Automotores y Riesgos del Trabajo, que hoy explican el 66 por ciento de la facturación de seguros.

Fratini. Necesitamos modernizar la industria; trabajar para simplificar y desburocratizar. Creo que la digitalización es un tema que puede contribuir con muchas prácticas de la industria que hoy parecen de otro siglo, como que los asegurados deban andar con las pólizas en papel por si los paran cuando circulan con el auto. Existen mecanismos más modernos que simplifican todo e incluso hacen que la operatoria de las compañías sea más barata. Debemos apuntar no sólo a ampliar nuestra gama de productos en línea con las necesidades de los asegurados sino también trabajar puertas adentro en busca de una mayor eficiencia a fin de abaratar las coberturas y tener menos gasto interno, gran parte del cual tiene que ver con la cantidad de procesos e información que va y viene.

Simón. Entre un 65 y un 70 ciento de todas las primas de nuestro país corresponde a seguros obligatorios, principalmente Automotores y Riesgos del Trabajo, y eso no es sostenible. Hay que luchar para lograr una mayor penetración, sobre todo de los seguros de

Vida. El monto deducible de IVA para los seguros de Personas tiene el mismo nivel desde la década del ‘90. Claramente hay que solicitarle al regulador una revisión. Es el ramo más atrasado y con menor penetración respecto del PBI, pero tarde o temprano llegará su turno. A mi juicio, habrá una revolución relacionada con los seguros de Vida con ahorro y de Retiro. Si damos un marco con reglas de juego estables y previsibles en el largo plazo, la demanda se incrementará fuertemente. El sistema previsional está quebrado, por lo que será una necesidad contar con un pilar de retiro privado que, si es sostenido e incentivado desde el punto de vista impositivo -no a través de desgravaciones sino de diferimientos-, dará un salto muy importante.

¿Qué opina de las quiebras de Federal e Interacción ART y de la suspensión de emisión de Agrosalta? ¿Cómo ve globalmente la solvencia del sector asegurador?

Asenjo. Años de hacer la vista gorda en situaciones que todo el mercado conocía no sólo no contribuye con el sector sino además complica su accionar. Bienvenido el control y la transparencia para poner en blanco sobre negro quiénes somos dentro de un mercado que necesita cada vez mejor reputación, más respuesta y prestigio. Vemos como muy positiva esta medida de una SSN proactiva en pos de depurar el mercado.

Larrambebere. Creo que la depuración del mercado es justa y necesaria. Lamentablemente, todos conocemos algunos casos específicos que nos obligan a generar una mayor solvencia si se toman las decisiones conducentes a lograr una mayor sustentabilidad de la industria. En términos generales, la solvencia del mercado es buena. De hecho, ha dado respuesta a situaciones muy complejas y de crisis económica del país. No obstante, es muy importante que se sigan haciendo ajustes y depuraciones.

Fratini. Situaciones como las mencionadas no ayudan, ya que la gente termina descreyendo de los motivos para comprar un seguro porque piensa que llegado el caso no le van a pagar. Eso es lo que debemos cuidar como nuestro activo más importante para la sustentabilidad del negocio, que tiene un fin social y genuino muy importante. Trabajar sobre la solvencia, la fiscalización y las reservas, así como que el regulador esté más cerca de lo que pasa en las compañías, es algo que brinda tranquilidad y aumenta la certeza de que haya cada vez menos posibilidades de cierres.

Con respecto a la solvencia, creo que hay mucha dispersión. Si queremos ir hacia Solvencia II probablemente tardemos cinco años o más, pero se puede y es muy importante para asegurar que la industria no tendrá más situaciones de quiebras.

Simón. Destaco la valentía del regulador más allá de los casos puntuales de las compañías liquidadas. Sin dudas, en un país donde con frecuencia se confunde el rol de la víctima y el victimario y donde muchas veces los reguladores que se animan a liquidar compañías en defensa de los asegurados terminan procesados judicialmente, es una acción muy valiente y saludable. Sucede que esas carteras se terminan traspasando a otras empresas que tarde o temprano tendrán problemas. Así queda evidenciado al recorrer la historia y ver los casos de La Suizo Argentina, LUA y Omega, entre otras. Estamos convencidos de que en la Argentina hay un cambio institucional que fortalecerá el rol de las instituciones.

Con respecto a la solvencia del mercado, creo que es adecuada, salvo alguna situación particular. Es cierto que en nuestro país existe una sobredimensión de entidades aseguradoras: hay cerca de 170 jugadores locales, lo cual es más que en Alemania, con un mercado infinitamente más pequeño. Pero eso no es sostenible. De ahí que la clave es actuar anticipadamente a fin de evitar llegar a la liquidación forzosa.

Diego Fiorentino

Publicado el 19/9/2017
 
ALEJANDRO ASENJO Y MARCELO LARRAMBEBERE
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